Se que no toda la gente disfruta la soledad. ¿Seré un ser extraño de otro planeta? Confieso que esto no tiene nada que ver con la edad, es algo que desde pequeña recuerdo. Nunca he tenido problemas con ella: de hecho, la disfruto.
No entiendo a las personas que necesitan a toda costa estar rodeadas de gente, les guste o no. Es evidente que no se soportan porque tienen que dialogar, hablar sin parar, no se callan nunca. ¿Escuchar? Evidentemente tampoco está en su repertorio de actividades, quieren ser escuchadas y tampoco les importa si les prestan mucha atención o no. El punto es no estar solas ni solos y echarle a alguien más encima sus pensamientos.
Les veo como generadores de basura, porque la basura no es sólo física, también es mental. Son personas a las que les gusta vaciarle su propia basura emocional y mental a otros, que sin poner límite alguno, reciben todo lo que les dan.
Definitivamente, estas personas no me gustan. Las evito cuando puedo. Uno de los placeres que he encontrado con el paso de las décadas es estar con quien quiero como quiero. Valoro mi tiempo y no quiero pasarlo con cualquier persona. Cuando estoy, estoy. Si no quiero estar, no estoy y tampoco doy excusas. ¡Es tan liberador no tener que estar dando explicaciones por una decisión así!



