miércoles, 5 de octubre de 2011

LA SUELA INMUNDA DE SU ZAPATO

Ponte boca arriba. Dame ese placer, puta.


Su orden-insulto-desprecio me ensucia igual que la suela mugrienta de su zapato,
lo hace sobre la piel de mi espalda. Su tono de voz a sido firme. Carecia de empatia. No he notado titubeo, sus palabras han salido de su boca para ordenar-herir.

Obedezco y acerca la puntera de su zapato a mi cara. La posa sobre mi barbilla. Lo hace con suavidad, mucha suavidad y mimo. Diriase el posar de una mariposa. Pero es una mariposa mugrienta, siento la textura hetereogena de la suciedad de la suela, el color gris oscuro del mundo sobre mi menton.

Mis manos descansan a mis costados. Es la regla. Nada de manos. Pero eso no me impide crisparlas al oirle:
LAME

1 comentario:

  1. Personalmente, no me agrada el bdsm, (respeto a todo aquel que lo practique, y defendería a muerte, su derecho a hacerlo, siempre, desde el consentimiento de ambas partes), pero he de admitir, que es impresionante la forma tan gráfica de describir la escena. Chapó.

    Besos, mi niña, desde el Sur del Sur.

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